Emily triunfa
Emily triunfa Querido sol: qué potente medicina eres. Todo el día me he regodeado en la belleza del maravilloso mundo, blanco como una novia. Y esta noche he lavado mi alma y la he liberado del polvo, en un baño de aire de atardecer primaveral. He elegido el viejo camino de la colina que cruza la Montaña Deliciosa, por su soledad, y he deambulado, llena de felicidad, deteniéndome a cada momento a pensar con atención en alguna fantasía que me llegaba como un espíritu alado. Luego he vagabundeado por los campos hasta mucho después de oscurecer, estudiando las estrellas con mis prismáticos. Cuando he vuelto me sentía como si hubiera estado a millones de kilómetros de distancia en el éter azul y como si hubiera olvidado todos mis lugares conocidos por unos momentos y me fueran extraños.
Pero había una estrella que no he mirado. Vega de la Lira.
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30 de mayo de 19…