Emily triunfa
Emily triunfa Lo oyó otra vez. Supo, como lo había sabido la primera vez, que era el silbido de Teddy. No había otro sonido igual en el mundo. Y hacía tanto que no lo oía… Estaba allí, esperándola, llamándola. ¿Debía ir? Rió para sus adentros. ¿Ir? No tenía alternativa. El orgullo no podía retenerla, el recuerdo amargo de la noche en que esperó su llamada sin que ésta llegara no podía detener sus veloces pasos. El miedo, la vergüenza…, lo olvido todo en el loco éxtasis de ese momento. Sin darse tiempo a reflexionar que era una Murray, sólo robándose un segundo para mirarse en el espejo y asegurarse de que el vestido color marfil le quedaba muy bien, ¡qué suerte haberse puesto ese vestido justo esa noche!, corrió escaleras abajo y atravesó corriendo el jardín. Él se encontraba bajo el esplendor oscuro de los viejos abetos, donde el sendero entraba en el bosque de John el Altivo, sin sombrero, sonriendo.
—Teddy.
—Emily.