Emily triunfa
Emily triunfa Perry habÃa estropeado el regalo cuando volvió a declarársele a Emily. A Perry le resultaba muy difÃcil meterse en la cabeza que hubiera algo que quisiera y que no pudiera conseguir. Y él siempre habÃa querido a Emily.
—Ahora tengo al mundo cogido por la cola —decÃa, orgulloso—. Cada año estará más arriba. ¿Por qué no te decides a aceptarme, Emily?
—¿Es una cuestión de decidirse? —preguntó Emily, con sarcasmo.
—Claro. ¿Qué, si no?
—Escucha, Perry —dijo Emily, decidida—. Eres un buen amigo. Me gustas, siempre me has gustado. Pero estoy cansada de esta tonterÃa tuya y le voy a poner punto final. Si vuelves a pedirme que me case contigo, no volveré a dirigirte la palabra mientras viva. Ya que tienes facilidad para tomar decisiones, decide qué prefieres, mi amistad o mi no existencia.