Emily triunfa
Emily triunfa —Lamento haber interrumpido tu valiosa soledad —dijo Emily, secamente, poseÃda del terrible temor de que él pudiera pensar que ella conocÃa este hábito suyo y habÃa venido a propósito para encontrarlo.
Teddy rió.
—No te des aires de la Luna Nueva conmigo, Emily Byrd Starr. Sabes perfectamente bien que para mà encontrarte aquà es la mejor manera de empezar la mañana. Siempre tuve la loca esperanza de que ocurriera. Y ha sucedido. Sentémonos aquÃ, a soñar juntos. Dios ha hecho esta mañana para nosotros, para nosotros dos. Si hablamos la estropearÃamos.
Emily estuvo de acuerdo en silencio. Qué hermoso era estar sentada con Teddy en la orilla del lago de Blair Water, bajo el coral del cielo tempranero y soñar, sólo soñar, sueños locos, dulces, secretos, inolvidables… sueños tontos. Sola con Teddy mientras todo el mundo alrededor dormÃa. ¡Ah, si este exquisito momento robado pudiera durar! Un verso de algún poema de Marjorie Picktail le tembló en la mente como una lÃnea de pentagrama:
Ay, mantén al mundo por siempre en el amanecer.
Lo dijo para sÃ, como una plegaria.