Emily triunfa
Emily triunfa Ay, de veras que estoy bien. Comienzo a ganarme la vida sola y por las noches la tÃa Elizabeth les lee mis cuentos a la tÃa Laura y al primo Jimmy. Puedo soportar un dÃa como este dÃa. Es el dÃa de mañana al que temo.
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15 de enero 19…
He salido a pasear por la nieve, a la luz de la luna. El aire se notaba agradablemente helado y la noche era una delicia: un poema de luz gélido y estrellado. Algunas noches son como la miel, otras como el vino y otras como el ajenjo. Esta noche es como el vino, un vino blanco, una bebida clara, burbujeante, hecha por las hadas, que más bien se sube a la cabeza. Ardo de esperanzas, de expectativas y de la victoria ganada sobre ciertos prÃncipes y poderes que anoche, alrededor de las tres de la madrugada, se apoderaron de mÃ.
Acabo de apartar la cortina de la ventana para mirar hacia fuera. El jardÃn está blanco y silencioso bajo la luna, ébano de sombra y plata de nieve helada. Sobre él, la tracerÃa donde se yerguen los árboles sin hojas aparentemente muertos y dolidos. Pero sólo en apariencia. La sangre vital está en sus corazones y ya despertará cuando se vistan con los vestidos nupciales de jóvenes hojas verdes y brotes rosados. Y al fondo, donde yace la mayor acumulación de nieve, los Dorados levantarán sus trompetas.