Emily triunfa
Emily triunfa —No te preocupes. No va a escribir lo que yo le dije —dijo Emily cuando la tÃa Laura se lo contó, preocupada.
Harold Conway fue otro motivo de inquietud. Nativo de Shrewsbury, de treinta y tantos años, parecÃa a un poeta venido a menos. Con abundantes cabellos castaños y ondulados y brillantes ojos castaños. Y que apenas podÃa mantenerse.
Emily fue con él a un concierto y a ver una obra de teatro y las tÃas de la Luna Nueva pasaron algunas noches en vela. Pero cuando los rumores de Blair Water lo sustituyeron por Rod Dunbar, las cosas empeoraron. Los Dunbar no eran «nada» cuando se hablaba de religión. La madre de Rod sà era presbiteriana, pero el padre era metodista, el hermano baptista y tenÃa una hermana en la Ciencia Cristiana. La otra hermana era teosófica, lo que era peor que todo el resto, porque ellos no tenÃan la menor idea de lo que significaba. En medio de toda esa mezcla, ¿qué era Rod? Desde luego, no un buen partido para una sobrina ortodoxa de la Luna Nueva.
—Su tÃo abuelo era un maniático religioso —afirmó el tÃo Wallace, sombrÃo—. Lo tuvieron durante dieciséis años encadenado en su dormitorio. ¿Qué le pasa a esa muchacha? ¿Es tonta o está endemoniada?