Emily triunfa
Emily triunfa «Acabo de llegar de la costa a tiempo para verlo en el dÃa de la exposición —escribÃa Ilse—. Y eres tú, Emily, eres tú. No es más que aquel viejo dibujo que te hizo hace años, completado y glorificado, aquel con el que se quedó tu tÃa Nancy y a ti te puso tan furiosa, ¿recuerdas? Allà estabas, sonriendo desde la tela de Teddy. Los crÃticos hablaron mucho de los colores, de la técnica, de la "sensación" y toda su jerga. Pero uno dijo: "La sonrisa de esa muchacha será tan famosa como la de la Mona Lisa". Yo he visto esa sonrisa en tu rostro cientos de veces, Emily, en especial cuando veÃas esa cosa invisible que llamabas "el destello". Teddy captó el espÃritu de esa sonrisa, que no es burlona, desafiante, como la de la Mona Lisa, sino una sonrisa que parece insinuar un secreto delicioso, maravilloso, que contarÃas si quisieras, un susurro eterno, un secreto que harÃa feliz a todo el mundo si se te pudiera inducir a contarlo. Es un truco, supongo, tú tampoco conoces ese secreto. Pero la sonrisa sugiere que sà y lo sugiere de una manera deliciosa. SÃ, tu Teddy tiene talento; esa sonrisa lo prueba. ¿Cómo se siente una, Emily, cuando se da cuenta de que es la musa inspiradora de un genio? Yo darÃa años de vida por semejante cumplido».