Emily triunfa
Emily triunfa 1
El día en que cumplía veinticuatro años, Emily abrió y leyó la carta que había escrito «de ella a los catorce años a ella a los veinticuatro». No fue el ejercicio divertido que una vez imaginó que sería. Se quedó mucho rato sentada junto a la ventana, con la carta en la mano, mirando la luz de las estrellas amarillas que se hundían en el bosque al que, por costumbre, la gente seguía llamando el bosque de John el Altivo. ¿Qué saltaría cuando abriera la carta? ¿Un fantasma de la primera juventud? ¿De la ambición? ¿Del amor desaparecido? ¿De la amistad perdida? Emily pensó que prefería quemar la carta a leerla. Pero eso sería una cobardía. Uno tiene que enfrentarse a las cosas, incluso a los fantasmas. Con un movimiento rápido y repentino abrió el sobre y sacó la carta.
