Emily triunfa
Emily triunfa No. Te lo voy a explicar, pero no te enfades. ¿Recuerdas que hace un mes Elizabeth me pidió que ordenara la buhardilla? Estaba yo moviendo esa caja de cartón en la que guardas tus cosas y se desfondó. Todo se… desparramó por los suelos. Lo junté todo y el manuscrito de tu libro estaba allÃ. Miré una página y me senté a leer, y, cuando vino Elizabeth una hora después, me encontró todavÃa sentado en el suelo, leyendo. ¡Ay, cómo se enfadó! La buhardilla a medio ordenar y la cena ya estaba lista. Pero a mà no me importó lo que dijera. Me puse a pensar: «Si ese libro me hizo olvidarme de todo es que tiene algo. Yo lo voy a mandar a algún lado». No sabÃa donde mandarlo si no era a Wareham, porque habÃa oÃdo hablar de esa editorial muchas veces. Tampoco sabÃa cómo mandarlo, asà que lo metà en una vieja caja de galletitas y lo mandé y punto.
—¿No mandaste sellos por si lo rechazaban? —preguntó Emily, horrorizada.
—No, ni se me ocurrió. Tal vez por eso lo aceptaron. Tal vez las otras editoriales lo devolvieron porque les enviaste los sellos.
—No creo. —Emily rió y se dio cuenta de que se habÃa puesto a llorar.
—Emily, no estás enfadada conmigo, ¿no?
—No, no, querido primo Jimmy, sólo estoy tan alelada, como dices tú, que no sé qué decir ni qué hacer. Es tan… ¡Wareham!