Emily triunfa
Emily triunfa —¿Qué sientes?
Emily se agitó, impaciente.
—¿Qué interés tienen mis sentimientos, señora Kent? Teddy ama a Ilse. Ella es hermosa, brillante y cariñosa. Estoy segura de que van a ser muy felices.
—¿TodavÃa lo amas?
Emily se preguntó por qué no sentÃa resentimiento. Pero la señora Kent no podÃa ser juzgada con parámetros comunes. Y he aquà una buena oportunidad para salvar su prestigio con una mentirijilla, unas pocas palabras llenas de indiferencia. «Ya no, señora Kent. ¡Oh, sÃ! En un tiempo pensé que lo amaba, pero, lamentablemente, imaginar ese tipo de cosas es mi debilidad. He descubierto que no me interesa en lo más mÃnimo».
¿Por qué no podÃa decirlo? Bien, no podÃa, eso era todo. Nunca podrÃa negar su amor por Teddy. Formaba parte de sà misma de tal manera que tenÃa un derecho divino a la verdad. ¿Y no habÃa, también, un alivio secreto en sentir que habÃa al menos una persona con la que podÃa ser ella misma, ante quien no debÃa simular ni ocultar nada?
—No creo que tenga derecho a hacerme esa pregunta, señora Kent. Pero… sÃ.
La señora Kent rió en silencio.