Emily triunfa
Emily triunfa —«Un muchacho guapo» —se burló Ilse—. Emily Starr, si algún dÃa te casas, espero que tu esposo te encadene en una caseta de perro. En cualquier momento te empezaré a llamar tÃa Emily. Caramba, no hay nadie en Montreal que pueda compararse con él. En realidad, lo que me gusta es su belleza fÃsica, no él. A veces me aburre, en serio. Aunque estaba segura de que no serÃa asÃ. Antes de comprometemos no me aburrÃa nunca. Tengo la premonición de que algún dÃa le tiraré la tetera a la cabeza. ¿No es una lástima que no se puedan tener dos maridos? Uno para mirarlo y otro para hablar con él. Pero Teddy y yo formaremos una hermosa pareja, ¿no, querida? Él tan moreno y yo tan rubia… Siempre deseé haber sido «una dama morena», como tú, pero cuando se lo dije a Teddy, se rió y me recitó estos viejos versos:
SÃ los dichos de los bardos mal no recuerdo,
las sirenas tienen los cabellos color del cuervo,
pero sobre la tierra, desde el alba de las artes,
rubios se ha pintado siempre a los ángeles.