Emily triunfa

Emily triunfa

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Nos casamos y me llevó a Malton, donde vivía su familia. Al principio éramos tan felices… demasiado felices. Te dije que Dios es celoso. A su familia yo no le gusté, desde el principio. Pensaban que David se había casado con alguien inferior a él, que yo no lo merecía. Siempre trataban de interponerse entre nosotros. Yo lo sabía, sabía qué perseguían. La madre me aborrecía. Nunca me decía Aileen, sino «tú» o «la esposa de David». Yo la detestaba porque siempre estaba vigilándome… nunca decía nada, nunca hacía nada. Sólo me vigilaba. Nunca fui uno de ellos. No entendía sus bromas. Ellos siempre se reían de algo y la mitad de las veces yo pensaba que se reían de mí. Le escribían cartas a David y ni me mencionaban. Algunos mostraban una fría cortesía conmigo y otros se burlaban de mí. Una vez, una de sus hermanas me mandó un libro sobre buenos modales. Siempre había algo que me lastimaba y yo no podía devolver los golpes, no podía dañar lo que me estaba lastimando. David se puso de parte de ellos; tenía secretos con ellos que no compartía conmigo. Pero, a pesar de todo, yo era feliz. Hasta que se me cayó la lámpara, el vestido se incendió y me quemé la cara. Después de aquello, no pude creer que David siguiera amándome. Me veía tan fea… Se me resintieron los nervios y no podía evitar pelear con él por cualquier tontería. Él era paciente y me perdonaba una y otra vez, pero yo tenía mucho miedo de que no me quisiera con mi cicatriz. Sabía que iba a tener un hijo, pero dilataba más y más el momento de decírselo. Tenía miedo de que lo quisiera a él más que a mí. Y entonces… entonces hice algo espantoso. Odio tener que contártelo. David tenía un perro… lo quería tanto que yo lo odiaba. Lo… lo envenené. No sé qué se apoderó de mí. Yo no era así, no antes de quemarme. Tal vez fuera el niño que se acercaba.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker