Emily triunfa
Emily triunfa —¡En mÃ! Pero, Emily, si siempre parecÃa despreciarme, siempre me reñÃa por esto o por lo otro. Seguro que recuerdas que yo nunca podÃa complacerla.
—Claro que lo recuerdo —dijo Emily, hastiada—. TenÃa un concepto tan alto de ti que se ponÃa furiosa cuando hacÃas cosas que lo desmerecÃan. Si no te hubiera querido, ¿crees que le habrÃa importado que hablaras mal o que destrozaras las reglas de la etiqueta? Nunca tendrÃa que haberte dicho esto, Perry. Me avergonzaré mientras viva. No debes hacer que ella sospeche jamás que lo sabes.
—Claro que no. De todas maneras, ya hace mucho que me olvidó.
—Ah, sÃ. Pero te darás cuenta de por qué no serÃa muy agradable para ella tenerte de padrino en su boda. No me gustó que pensaras que Teddy es un engreÃdo. Y ahora, no te molestes, Perry, por favor, pero ¿por qué no te vas? Estoy muy cansada y tengo muchas cosas que hacer en los próximos quince dÃas.
—TendrÃas que estar en la cama, eso es obvio —accedió Perry—. Soy un animal por hacerte permanecer levantada hasta tan tarde. Pero cuando vengo aquÃ, me parece volver a los viejos tiempos y no quiero irme. ¡Qué niños éramos! Y ahora Ilse y Teddy se casan. Vamos envejeciendo.