Emily triunfa
Emily triunfa —No, criatura. Pero tampoco estoy loca por Teddy. Después de todo, el nuestro es un amor de segunda mano por ambas partes, tú lo sabes. Sopa frÃa recalentada. No te preocupes. Seré una buena esposa para él. Lo conservaré mucho mejor asà que si lo creyera poco menos que un ángel. No sirve pensar que un hombre es perfecto porque, naturalmente, él está convencido de que lo es y, cuando encuentra a alguien que está de acuerdo con él, tiende a dormirse en sus laureles. Me irrita que todo el mundo piense que tengo tanta suerte por haber «pescado» a Teddy. Viene la tÃa Ida Mitchell: «Has conseguido un marido perfecto, Ilse»; viene Bridget Mooney de fregar suelos en Stovepipe Town: «Caramba, señorita, qué hombre se lleva». «Hermanas por debajo de la piel», como te darás cuenta. Teddy es un buen hombre, en especial desde que se dio cuenta de que no es el único hombre del mundo. En algún lugar aprendió buen juicio. Me gustarÃa saber qué mujer se lo enseñó. Ah, hubo alguien, estoy segura. Me contó algo del asunto, no mucho, pero sà suficiente. Ella lo despreciaba y luego, después de haberle hecho creer que se interesaba por él, lo desairó sin más ni más. Ni siquiera le contestó la carta en la que él le decÃa que la amaba. Odio a esa muchacha, Emily, ¿no es extraño?
—No la odies —replicó Emily con voz cansina—. Tal vez no sabÃa lo que estaba haciendo.