Emily triunfa
Emily triunfa Emily se encontró, al fin, a solas en su dormitorio, demasiado atontada, conmovida y agotada para sentir algo. Una pelota inmensa, redonda y rayada se desperezó sobre su cama y abrió las mandÃbulas rosadas.
—Flor —dijo Emily con voz queda—, tú eres lo único en el mundo que no falla.
Pasó muy mala noche, en vela, y al acercarse el alba cayó en un breve sopor. Cuando despertó, la esperaba un nuevo mundo que habÃa que arreglar. Y estaba demasiado cansada para tener ganas de arreglarlo.