Emily triunfa
Emily triunfa —Yo sé… que le hice daño a Dean pero… yo no…
—¡No lo dejaste plantado en el altar! Cierto. Pero yo no pensé en Teddy cuando oà decir a la tÃa Ida que Perry habÃa muerto. Me volvà loca. Mi única obsesión era ver a Perry antes de que muriera. Y cuando llegué me enteré de que, como dijo Mark Twain, los informes de su muerte habÃan sido muy exagerados. Ni siquiera estaba malherido. Estaba sentado en la cama, con la cara llena de moratones y vendada, hecho un cuadro. ¿Quieres que te cuente lo que sucedió, Emily?
Ilse se dejó caer al suelo, a los pies de Emily, y miró el rostro de su amiga con mirada suplicante.
—Querida, ¿qué sentido tiene censurar algo que estaba predestinado? Eso no cambiará nada. Acabo de ver a la tÃa Laura sentada en la sala. ParecÃa una cosa que alguien se dejó olvidada. Pero tú tienes una veta en ti que no es Murray. Tú tendrÃas que entenderme. No desperdicies tu compasión con Teddy. Él no me ama, eso siempre lo he sabido. Sólo sufrirá su orgullo. Toma, dale este zafiro de mi parte, por favor. —Ilse vio algo en la cara de Emily que no le gustó—. Puede hacer juego con la esmeralda de Dean.
—Teddy salió hacia Montreal al dÃa siguiente de… de…
—De la boda que no fue —terminó Ilse—. ¿Lo viste, Emily?