Emily triunfa
Emily triunfa —¡Qué deliciosamente victoriano suena eso! —dijo Ilse, contenta—. Ah, ahora estoy tranquila, Emily. Hace semanas que tengo miedo de que, si me quedaba quieta un instante, me darÃan ganas de salir disparada. Y no me importa que la tÃa Janie esté rezando por mÃ. Es más, creo que deseo que asà sea.
—¿Qué dice tu padre?
—¡Ay, papá! —Ilse se encogió de hombros—. Sigue con su mal genio ancestral. No me habla. Pero ya se le pasará. En realidad, tiene tanta culpa como yo por lo que hice. Tú sabes bien que en mi vida le he preguntado a alguien si podÃa hacer algo. Lo hacÃa y ya está. Papá nunca me prohibió nada. Al principio porque me detestaba y, después porque querÃa compensar el haberme detestado.
—Creo que a veces tendrás que preguntarle a Perry si puedes hacer algunas cosas.
—No me importa. Te sorprenderá ver lo buena esposa que voy a ser. Ahora me voy de inmediato, de vuelta al trabajo. Y dentro de un año la gente se habrá olvidado de todo y Perry y yo nos casaremos discretamente, en algún lado. Nada de velos recamados, colas orientales ni bodas familiares para mÃ. ¡Señor, cómo me escapé! Diez minutos más tarde y hubiera estado casada con Teddy. Piensa en el escándalo que habrÃa habido cuando hubiera llegado la tÃa Ida. Porque yo habrÃa ido igual, lo sabes muy bien.