Emily triunfa
Emily triunfa La tÃa Elizabeth no sentÃa lo del hombre de Klondike: para empezar, no era más que un Butterworth, de Derry Pond, y… ¿quiénes eran los Butterworth? La tÃa Elizabeth siempre lograba dar la impresión de que los Butterworth no existÃan. Tal vez supusieran que existÃan, pero los Murray sabÃan la verdad. Ahora bien, lo que no entendÃa era por qué Emily no aceptaba a Mooresby, de la firma Mooresby and Parker, de Charlottetown. La explicación de Emily de que el señor Mooresby jamás superarÃa el hecho de que una vez su foto habÃa aparecido en los diarios como uno de los bebes que anunciaban la comida Perkins para niños, a la tÃa Elizabeth le parecÃa insuficiente. Finalmente, la tÃa Elizabeth admitió que no entendÃa a los jóvenes.
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De Teddy, Emily no recibió noticias, salvo algún que otro artÃculo en los diarios que hablaban de los firmes avances en su carrera. Comenzaba a tener fama internacional como retratista. Los viejos dÃas de ilustraciones para revistas habÃan pasado, y ahora Emily ya no se topaba con su propio rostro, o su propia sonrisa, o sus propios ojos, mirándola desde cualquier página.
Un invierno, la señora Kent falleció. Antes de su muerte le envió una breve nota a Emily. Fue la única vez que Emily recibió algo de ella.