El naufragio del Titán
El naufragio del Titán De su puente majestuoso corrÃan, disimuladas, lÃneas de telégrafo hasta la proa, la sala de máquinas, la cofa de vigÃa y a todas las partes del barco donde se realizaba el trabajo. Cada cable terminaba en un dial visible con un indicador móvil que contenÃa todas las órdenes y respuestas necesarias para gobernar el inmenso casco, tanto en el muelle como en el mar, lo que eliminaba en gran medida los gritos roncos y exasperantes de los oficiales y marineros.
Las noventa y dos puertas de los diecinueve compartimentos estancos podÃan cerrarse en medio minuto girando una palanca desde el puente, la sala de máquinas y desde otros doce puntos de la cubierta. Esas compuertas también se cerrarÃan automáticamente en caso de detectar agua. Aun con nueve compartimentos inundados el barco seguirÃa flotando y, puesto que ningún accidente marÃtimo conocido podÃa anegar tantos, el Titán se consideraba prácticamente insumergible.
