Piense y hágase rico
Piense y hágase rico Aprendà eso por experiencia propia hace ya más de cuarenta y cinco años. Me matriculé en un curso por correspondencia sobre publicidad. Después de haber terminado ocho o diez lecciones, dejé de estudiar, pese a lo cual la escuela no dejó de enviarme las facturas. Es más, insistió en que yo efectuara mis pagos al margen de si continuaba estudiando o no. Decidà que, puesto que debÃa pagar de todos modos un curso (a lo que me habÃa comprometido legalmente), completarÃa las lecciones y obtendrÃa por ellas el valor de mi dinero. En aquellos momentos tuve la impresión de que el sistema de cobro de la escuela estaba demasiado bien organizado, pero más tarde aprendà en la vida que eso formó una parte valiosa de mi entrenamiento, para la cual no habÃa tenido que pagar nada. Al verme obligado a pagar, seguà adelante y terminé el curso en cuestión. Más tarde descubrà que el eficiente sistema de pago de aquella escuela también fue provechoso para mÃ, puesto que acabé por recuperar con creces el dinero pagado, ganándolo gracias al curso de publicidad que habÃa terminado tan de mala gana.
EL CAMINO HACIA EL CONOCIMIENTO ESPECIALIZADO