Piense y hágase rico
Piense y hágase rico Un vendedor de una charcuterÃa se encontró de pronto sin empleo. Como tenÃa un poco de experiencia en tenedurÃa de libros, se matriculó en un curso de contabilidad especial, se familiarizó con las últimas novedades en tenedurÃa y equipos de oficina, y se puso a trabajar por su cuenta. Empezó con el charcutero para el que habÃa estado trabajando, e hizo contratos con más de 100 pequeños comerciantes para llevarles la contabilidad, cobrándoles una tarifa mensual muy baja. Su idea era tan práctica que pronto empezó a prepararse una oficina portátil en un pequeño camión de reparto, equipado con máquinas modernas de tenedurÃa de libros. En la actualidad dispone una «flota» de estas oficinas rodantes, y cuenta con un extenso equipo de ayudantes, y asà puede proporcionar a los pequeños comerciantes un servicio de contabilidad equivalente a los mejores, a un precio muy conveniente.
El conocimiento especializado, sumado a la imaginación, fue el ingrediente de este negocio peculiar y provechoso. El año pasado, el propietario de ese negocio pagó en impuestos sobre la renta casi diez veces más de lo que el charcutero para quien trabajaba le pagaba cuando perdió su trabajo.
¡El comienzo de ese provechoso negocio fue una idea!