Piense y hágase rico
Piense y hágase rico Pero no parecÃa que consiguiese progreso alguno. Todas las noches se acostaba pensando en lo mismo, y al dÃa siguiente se levantaba con la misma idea. Siguió dándole vueltas, hasta que se convirtió en una obsesión.
Al ser un filósofo además de un predicador, el doctor Gunsaulus reconocÃa, tal como todos aquellos que tienen éxito en la vida, que un propósito definido es el punto inicial desde donde se ha de comenzar. ReconocÃa, además, que esa definición del propósito adquiere animación, vida y poder cuando está respaldada por un deseo ardiente de traducir ese propósito en su equivalente material.
Él conocÃa todas esas grandes verdades, y, sin embargo, no sabÃa dónde, ni cómo encontrar un millón de dólares. El procedimiento natural hubiera sido ceder y olvidarse del asunto, diciendo: «En fin, mi idea es buena, pero no puedo hacer nada con ella porque nunca podrá producir un millón de dólares». Eso es exactamente lo que la mayorÃa de la gente hubiese dicho, pero no es lo que el doctor Gunsaulus dijo. Lo que dijo e hizo son cosas tan importantes que ahora se lo presento al lector, para que él mismo sea quien lo explique.