Piense y hágase rico
Piense y hágase rico La decisión de Lincoln de promulgar su famosa Declaración de la Emancipación, mediante la que se otorgaba la libertad a las personas de color en Estados Unidos, la tomó a sabiendas de que ese acto pondría en su contra a miles de amigos y partidarios políticos.
La decisión de Sócrates de tomar la venenosa cicuta, en lugar de comprometer sus creencias personales, fue un acto de gran valentía. Se adelantó mil años a su tiempo, y dio el derecho a la libertad de pensamiento y de palabra a todos los que no habían nacido aún.
La decisión del general Robert E. Lee de apartarse de la Unión y tomar partido por la causa del Sur, también fue una acción valerosa, pues él sabía que podía costarle la vida, además de la de muchas otras personas.
CINCUENTA Y SEIS QUE SE ARRIESGARON A LA HORCA
Pero la mayor decisión de todos los tiempos, en lo que se refiere a los ciudadanos de lo que más tarde sería Estados Unidos, se tomó el 4 de julio de 1776, en Filadelfia, cuando cincuenta y seis hombres estamparon sus firmas en un documento que, como muy bien sabían, aportaría la libertad a todos los norteamericanos, o bien dejaría a cada uno de los cincuenta y seis colgado de una cuerda por el cuello.