Piense y hágase rico
Piense y hágase rico El deseo sexual es el más poderoso de los deseos humanos. Cuando los hombres se ven impulsados por él, desarrollan agudeza de imaginación, valor, fuerza de voluntad, perseverancia y habilidad creativa desconocidos para ellos en otras ocasiones. El deseo del contacto sexual es tan fuerte e impulsor, que los hombres llegan a arriesgar su propia vida y su reputación para calmarlo. Esta fuerza motivadora, cuando es controlada y dirigida hacia otras lÃneas, conserva todos sus atributos de agudeza de imaginación, valor, etc., que pueden ser utilizados entonces como poderosas fuerzas creativas en la literatura, en el arte o en cualquier profesión o empresa, incluyendo, desde luego, la acumulación de riquezas.
La transmutación de la energÃa sexual exige el ejercicio de la fuerza de voluntad, pero vale la pena hacer el esfuerzo a cambio de la recompensa. El deseo de expresión sexual es innato y natural. Ese deseo no puede ni debe ser sumergido ni eliminado. Pero debe proporcionársele una vÃa de salida a través de formas de expresión que enriquezcan el cuerpo, la mente y el espÃritu del hombre. Si no se le proporciona esa vÃa de salida, por medio de la transmutación, buscará vÃas de salida mediante canales puramente fÃsicos.