Piense y hágase rico
Piense y hágase rico En su laboratorio disponÃa de lo que él denominaba su «sala de comunicación personal». Era una estancia a prueba de ruidos, y dispuesta de tal modo que todo destello de luz podÃa ser eliminado. Estaba equipada con una pequeña mesa, sobre la que siempre tenÃa una libreta. Delante de la mesa, en la pared, habÃa un panel de conmutadores eléctricos que controlaban las luces. Cuando el doctor Gates querÃa usar las fuerzas disponibles para él a través de su imaginación creativa, entraba en la sala, se sentaba ante la mesa, apagaba las luces y se concentraba en los factores conocidos del invento en el que estaba trabajando; allà permanecerÃa en esa posición hasta que las ideas empezaban a aparecer en su mente en conexión con los factores del invento desconocidos.
En cierta ocasión, las ideas acudieron a su mente con tal rapidez que se vio obligado a escribir durante casi tres horas. Cuando los pensamientos dejaron de fluir y examinó las notas que habÃa tomado, descubrió que contenÃan una minuciosa descripción de principios sin parangón alguno entre los datos conocidos del mundo cientÃfico. Además, la respuesta a su problema quedó inteligentemente presentada en aquellas notas.