Piense y hágase rico
Piense y hágase rico Estas reuniones se hicieron tan realistas que incluso llegué a temer sus consecuencias, y, durante varios meses, dejé de convocarlas con tanta frecuencia. Las experiencias eran tan extrañas que temÃa que, de continuar asÃ, pudiera perder de vista el hecho de que tales reuniones no eran más que puras experiencias de mi imaginación.
Esta es la primera vez que he tenido el valor de mencionar mis reuniones. Desde entonces me he mantenido en silencio con respecto al tema, porque sabÃa, a partir de mi propia actitud con respecto a estas cuestiones, que serÃa malinterpretado si describiera mi experiencia insólita. Me he visto obligado ahora a verterla en la página impresa porque me preocupa menos el «qué dirán» de lo que me sucedÃa en los años que han transcurrido desde entonces.
Para no ser mal interpretado, quisiera afirmar aquÃ, del modo más categórico posible, que sigo considerando las reuniones de mi gabinete como puramente imaginarias; pero que me siento con derecho a sugerir que, aun cuando los miembros de mi gabinete sean ficticios, y esas reuniones existan sólo en mi propia imaginación, me han conducido por gloriosos caminos de aventura, y han configurado en mà un aprecio por la verdadera grandeza, han estimulado mi comportamiento creativo y han sido siempre la expresión de un pensamiento honesto.
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