Piense y hágase rico
Piense y hágase rico Los astutos fabricantes de ropa no han sido lentos a la hora de capitalizar este temor básico por la crÃtica, con el que toda la humanidad ha sido maldecida. Cada temporada cambian los estilos de numerosos artÃculos. ¿Quién establece los estilos? Desde luego no es la persona que compra la ropa, sino el fabricante. ¿Por qué éste cambia los estilos con tanta frecuencia? La respuesta es evidente: para vender más ropa.
Por la misma razón, el fabricante de automóviles cambia todas las temporadas los modelos de sus vehÃculos. Nadie quiere conducir un automóvil que no sea de los últimos salidos de fábrica.
Hemos descrito la forma en que la gente se comporta bajo la influencia del temor a la crÃtica, tal y como se aplica a las pequeñas y mezquinas cosas de la vida. Examinemos ahora el comportamiento humano cuando ese temor afecta a las personas en relación con acontecimientos más importantes de las relaciones humanas. Tomemos, por ejemplo, a cualquier persona que haya alcanzado la edad de la madurez mental (de los 35 a los 40 años de edad como término medio). Si pudiéramos leer sus pensamientos secretos, encontrarÃamos una decidida incredulidad hacia las fábulas enseñadas por la mayorÃa de los dogmáticos de hace unas pocas décadas.