Piense y hágase rico
Piense y hágase rico Sin apenas darse cuenta de la importancia de lo que acababa de obtener, pero embriagado con la alegrÃa del descubrimiento de ese mundo de sonidos, escribió una entusiasta carta al fabricante del audÃfono, relatándole su experiencia. Algo en ella hizo que la compañÃa lo invitase a Nueva York. Cuando llegó, lo llevaron a visitar la fábrica, y mientras hablaba con el ingeniero jefe, contándole de su mundo recién descubierto, una corazonada, una idea o una inspiración, llámesela como se quiera, destelló en su cerebro. Era ese impulso del pensamiento que convertÃa su dificultad en una ventaja, destinada a pagar dividendos en dinero y en felicidad por millares durante todo el tiempo venidero.
El resumen y el núcleo de ese impulso de pensamiento era asÃ: se le ocurrió que él podrÃa ser de gran ayuda para los millones de sordos que viven sin el beneficio de audÃfonos si pudiera encontrar una manera de relatarles la historia de su descubrimiento del mundo.
Durante un mes entero llevó a cabo una intensa investigación, durante la cual analizó todo el sistema de ventas del fabricante de audÃfonos e ideó formas y medios de comunicarse con los duros de oÃdo de todo el mundo, decidido a compartir con ellos su nuevo mundo recién descubierto. Una vez lo tuvo hecho, puso por escrito un plan bienal, basado en sus investigaciones. Cuando lo presentó a la compañÃa, al momento le dieron un puesto de trabajo para que llevara a cabo su ambición.