Aurelia o El sueno y la vida
Aurelia o El sueno y la vida Esta idea se me hizo sensible inmediatamente, y como si los muros de la sala se hubieran abierto sobre perspectivas infinitas, me parecÃa ver una cadena ininterrumpida de hombres y mujeres en quienes yo estaba y que eran yo mismo; los vestidos de todos los pueblos, las imágenes de todos los paÃses aparecÃan distintamente a la vez, como si mis facultades de atención se hubieran multiplicado sin confundirse por un fenómeno de espacio análogo al de tiempo que concentra un siglo de acción en un minuto de sueño. Mi asombro aumentó al ver que esa inmensa enumeración se componÃa únicamente de personas que se encontraban en la sala y de las que habÃa visto las imágenes dividirse y combinarse en mil aspectos fugitivos.

—Somos siete —dije a mi tÃo.
—Es en efecto —dijo él— el número tÃpico de cada familia humana y, por extensión, siete veces siete y muchos más[1].