La Mano encantada
La Mano encantada
EL Puente Nuevo, acabado de edificar en tiempos de Enrique IV, es el monumento principal de su reinado. Nada comparable al entusiasmo que produjo su vista cuando, después de grandes trabajos y una vez terminado, atravesó totalmente el Sena con sus doce arcos y unió más estrechamente las tres antiguas ciudades a la capital.
Pronto también se convirtió en lugar de reunión de todos —infinitos en número— los parisienses desocupados y, por consiguiente, de todos los prestidigitadores, vendedores de ungüentos y carteristas, cuyas habilidades ponen en acción a la muchedumbre como al molino el salto del agua.
Cuando Eustaquio salió del triángulo de la plaza de la Delfina el sol dejaba caer sus rayos como dardos fulminantes sobre el puente, muy concurrido entonces; y es que los paseos más frecuentados de ParÃs son por lo común los de aceras empedradas adornados con escaparates y ensombrecidos por las casas y murallones.
