Sylvie
Sylvie CHÂALIS
Son las cuatro de la madrugada. La carretera se hunde en un repliegue; luego, emerge de nuevo. El coche está a punto de pasar por Orry, después lo hará por La Chapelle. A la izquierda hay una carretera que bordea el bosque de Hallate. Fue por este camino por donde, una tarde, el hermano de Sylvie me llevó en su carricoche a una fiesta de la región. Creo que era la noche de San Bartolomé. Como si se dirigiera a un aquelarre, su caballo volaba a través de los bosques, por caminos poco transitables. En Mont l’Evêque, volvimos a coger la ruta pavimentada y, unos minutos más tarde, nos detenÃamos ante la casa del guarda, en la antigua abadÃa de Châalis. ¡Châalis, otro recuerdo!
