Sylvie

Sylvie

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Sin embargo, algunos de nosotros tenían en poca estima aquellas paradojas platónicas, y a través de nuestros renovados sueños de Alejandría enarbolaban la antorcha de los dioses subterráneos que, por un instante, iluminaba la oscuridad con su estela de pavesas. Así era como, al salir del teatro, sumido en la amarga tristeza que los sueños nos dejan al desvanecerse, iba con agrado a reunirme con los habituales de un círculo donde se cenaba en numerosa compañía y toda melancolía cedía ante la inagotable inspiración de algunos espíritus brillantes, vivaces, tempestuosos, a veces sublimes, como siempre han existido en épocas de renovación o de decadencia, y cuyas discusiones llegaban a tal extremo que los más tímidos de nosotros se dirigían de vez en cuando a la ventana para ver si los hunos, los turcomanos o los cosacos llegaban por fin para acabar de una vez por todas con los argumentos de retóricos y de sofistas.

«¡Bebamos, amemos! ¡Esto es la sabiduría!». Tal era el lema de los más jóvenes. Uno de ellos me dijo:

—Hace mucho tiempo que frecuento el mismo teatro. Cada vez que voy, te encuentro. ¿Por cuál vas tú?

¿Por cuál?… No concebía que se pudiera ir por otra. Sin embargo confesé un nombre.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker