Los jardines interiores
Los jardines interiores 
A veces tu recuerdo se condensa
en mil formas extrañas; huye el dÃa
y en rojo funeral, sobre la inmensa
extensión del azur, ¡la tarde piensa
y yo pienso con ella, vida mÃa!
¡Pienso en ti!
Cae el sol.
Alguien me nombra:
una voz —¡muy lejana!— de reproche;
y clavado de horror sobre la alfombra,
con los ojos abiertos en la sombra
te busco entre los sueños de mi noche.
El primer sueño
Y un sueño viene a mÃ. Cruza la sala
con vuelo de fantasma, y se divulga
un rumor ideal si bate el ala,
y es tan puro como una colegiala
vestidita de lino, que comulga:
¡La fe de mi niñez!
El segundo sueño
Oigo un escherso
inefable que el ánima me arroba
y otro sueño se acerca entre el disperso
enjambre, y es azul: el primer verso
que escribÃ, niño y trémulo, en mi alcoba…
