Poesia y prosa
Poesia y prosa 
TU BRAZO EN EL PENSAR ME PRECIPITA,
me robas cuanto el alma me recrea,
y casi nada tengo flor que orea
tu aliento de simún, se me marchita.
Pero crece mi fe junto a mi cuita,
y digo como el Justo de Idumea:
Asà lo quiere Dios, ¡bendito sea!;
El Señor me lo da y Él me lo quita.
Que medre tu furor, nada me importa;
Puedo todo en aquél que me conforta,
y me resigno al duelo que me mata;
Porque, roja visión en noche obscura,
Cristo va por mi vÃa de amargura
agitando su túnica escarlata.
