Poesia y prosa
Poesia y prosa de la primavera,
llevar a su tumba
versos y violetas;
versos y violetas, ¡lo que más amaba!
En torno a su losa riego las primeras,
luego las estrofas recito que antaño
su deleite eran:
las más pensativas, las más misteriosas,
las más insinuantes, las que son más tiernas;
las que en sus pestañas, como en blonda de oro,
ponÃan las joyas de lágrimas, trémulas,
con diafanidades de beril hialino
y oriente de perlas.
Se las digo bajo, bajito, inclinándome
hacia donde yace, porque las entienda.
Pobre prima rubia, ¡pero no responde!
Pobre prima rubia, ¡pero no despierta!
Cierto dÃa, una joven condiscÃpula,
con mucho sigilo le prestó en la escuela
un libro de versos musicales, hondos.
¡Eran los divinos versos de Espronceda!
Se los llevó a casa bajo el chal ocultos,
y los escondimos, con sutil cautela,
del padre y la madre, y hasta de su sombra;
de la anciana tÃa, devota e ingenua,
que sólo gustaba de jaculatorias
y sólo entendÃa los versos de Trueba.
