Poesia y prosa
Poesia y prosa la frente ardorosa del bardo refresca.
Poco de su Diablo Mundo comprendÃamos;
pero adivinábamos, como entre una niebla,
sÃmbolos enormes y filosofÃas
que su Adán desnudo se llevaba a cuestas
¡Oh mi gran poeta de los ojos negros!,
¡oh mi gran poeta de la gran melena!,
¡oh mi gran poeta de la frente vasta
cual limpio horizonte!, ¡oh mi gran poeta!
Te debo las horas más inolvidables;
y un dÃa leyendo tu Canto a Teresa,
muy juntos los ojos, muy juntos los labios,
te debà también, cual Paolo a Francesca,
un beso, el más grande que he dado en mi vida;
un beso, más dulce que miel sobre hojuelas;
¡un beso florido que envolvió en perfumes
toda mi existencia!
Un beso que, siento, eternizarÃa
del duro Gianciotti la daga violenta,
para que en la turba de almas infernales,
como en la terrible página dantesca,
fuera resonando por los anchos limbos,
fuera restallando por la noche inmensa,
y uniendo por siempre mi boca golosa
con la boca de ella!
¡Oh, mi gran poeta de los ojos negros!
