Poesia y prosa
Poesia y prosa era mi hermana y mi custodio era.
Cuando vino la noche misteriosa
—jardÃn azul de margaritas de oro—
y calló todo ser y toda cosa,
cuatro sombras llegaron a mà en coro;
cuando vino la noche misteriosa
—jardÃn azul de margaritas de oro.
Llevaban una túnica esplendente,
y eran tan luminosamente bellas
sus carnes, y tan fúlgida su frente,
que prolongaban para mà el Poniente
y eclipsaban la luz de las estrellas.
Eran cuatro fantasmas, todos hechos
de firmeza, y los cuatro eran colosos
y fingÃan estatuas, y sus pechos
radiaban como bronces luminosos.
Y los cuatro entonaron almo coro…
Callaba todo ser y toda cosa;
y arriba era la noche misteriosa
jardÃn azul de margaritas de oro.
Ante aquella visión que asusta y pasma,
yo, como Hamlet, mi doliente hermano,
tuve valor e interrogué al fantasma;
mas mi espada temblaba entre mi mano.
—¿Quién sois vosotros, exclamé, que en presto