Poesia y prosa
Poesia y prosa le parece una ilusión,
y al mirar que en la pelea
Pantaleón no se pandea,
grita: ¡viva Pantaleón!
ella cura los heridos
con remedios aprendidos
en el rancho en que nació,
y los venda en los combates
con los rojos paliacates
que la pólvora impregnó.
En aquella madrugada
todo halaga su mirada
finge pórfido el nopal
y los órganos parecen
candelabros que se mecen
con la brisa matinal.
En los planos y en las peñas,
el ganado entre las breñas,
rumia y trisca mugidor
azotándose los flancos,
y en los húmedos barrancos
busca tunas el pastor.
A lo lejos, en lo alto,
bajo un cielo de cobalto
que desgarra su capuz,
van tiñéndose las brumas,
como un piélago de plumas