Poesia y prosa
Poesia y prosa 
JESUCRISTO ES EL BUEN SAMARITANO,
yo estaba malherido en el camino,
y con celo de hermano
ungió mis llagas con aceite y vino;
después, hacia el albergue, no lejano,
me llevó de la mano
en medio del silencio vespertino.
Llegados, apoyé con abandono
mi cabeza en su seno.
y Él me dijo muy quedo: «Te perdono
tus pecados, ve en paz; sé siempre bueno
y búscame: de todo cuanto existe
yo soy el manantial, el ígneo centro…»
Y repliqué muy pálido y muy triste:
«¿Señor, a qué buscar, si nada encuentro?
¡Mi fe se murió cuando partiste,
y llevo su cadáver aquí dentro!
»Estando Tú conmigo, viviría…
Mas tu verbo inmortal todo lo puede:
dile que surja en la conciencia mía,
resucítala, ¡oh Dios, era mi guía!»
Y Jesucristo respondió: «Yo soy la vida»
