Poesia y prosa
Poesia y prosa 
Y POR FIN VIENES TÚ; CON EL SEDEÑO
pelo arropas mi frente atormentada,
y al oído me dices: —Pobre dueño,
lo mejor de mi ser es ser sueño,
un copito de luz, un eco, nada…
Y suspiras «¡Adiós!»; y en el tranquilo
azul, donde cada astro es como un broche
de trémulo cristal, hallas asilo;
mientras surge el menguante y, con su filo,
¡guillotina la testa de la noche!