Poesia y prosa
Poesia y prosa El diablo desinteresado

Ya en su estudio, arrellanado en el diván, en aquel diván que se ha descrito, Cipriano púsose a considerar la escena «misteriosa» a que acababa de asistir y en la que tan importante papel le había correspondido.
Se necesitaba un candor más que columbino (¡de dónde habrán sacado que las palomas son candorosas!) para imaginar a un espíritu, blanco o negro, ayudando a un hombre del siglo XX a obtener el amor de una muchacha…
Y, sin embargo, en el supuesto de que hubiese espíritus, es decir, inteligencias invisibles superiores a la nuestra (ya que, bien mirado, en el universo todo es espiritual), ¿por qué no habrían atender a nuestra súplica?
