Poesia y prosa
Poesia y prosa —Escucha —añadió—: Cuando te conocÃ, aquella tarde, sentà por ti una de esas simpatÃas súbitas, inexplicables, que nos hacen pensar a veces en que ya hemos vivido antes de esta vida… Comprendà que iba a quererte con toda mi alma, que iba a amar por segunda vez, y tuve miedo… El muerto, asomado perpetuamente a mi existencia, ¿qué pensarÃa de mi infidelidad?… ¡El muerto! Te aseguro que desde que «él» se volvió invisible, lo siento con mayor intensidad a mi lado; y desde que me casé contigo, más aún. En todo rumor, en el viento que pasa, en los silbos lejanos de las máquinas, en el choque de los cristales de las copas y los vasos, ¡hasta en el crujir misterioso de los muebles advierto que hay tonos e inflexiones de reproche! Y me miran con reproche las estrellas y viene cargado de reproches el rayo de luna; y el filo de agua que corre, y las ondas del mar que se desparraman ondulando por la arena, se quejan de mi inconstancia, ¡dando voz al alma del desaparecido! Tienes en él un rival implacable…
Mucho vacilé, mucho luché para no amarte; pero en esa misma lucha habÃa ya amor… TenÃa que realizar mi nueva fatalidad. Tú eras más fuerte que yo y me venciste… Pero a mi amor se mezclaba una angustia muy grande: te querÃa, te quiero aún con remordimiento…