Poesia y prosa
Poesia y prosa el diamante en la inquietud

Si estas cosas que te cuento, amigo, fuesen una novela, yo las arreglarÃa de cierto modo para dejarte satisfecho. Ana MarÃa, con quien, a lo mejor, has simpatizado, no se morirÃa. La harÃamos vivir feliz unos cuantos años. TendrÃa dos hijos: un niño y una niña. El niño serÃa moreno, como conviene a un hombre; la niña serÃa rubia, como conviene a un ángel.
Yo comprendo muy bien el cariño de un autor de teatro o de novela por los personajes que ha creado y me explico perfectamente el desconsuelo de Alejandro Dumas padre, a quien Alejandro Dumas hijo, encontró llorando cierto dÃa, porque en el curso de Los tres mosqueteros habÃa tenido que matar a Porthos…, el más simpático de sus héroes.
Y si comprendo de sobra este desconsuelo, tratándose de seres de ficción (que acaso en otro mundo, en otro plano, existen gracias a sus creadores y acaban por pedir cuenta a éstos de los vicios y pasiones que les han atribuido), imagÃnate, amigo, lo que me dolerá tener por fuerza que «matar» en esta historia a una mujer que tan intensamente vive en mi corazón… ¡Pero qué remedio si se me murió, amigo!
