Poesia y prosa

Poesia y prosa

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El superior del convento, un teólogo largo y anguloso, de cara ojival, que había sugerido a Lope algunas de las esbeltas líneas de tal arquitectura, afirmaba —según Mencía dijo a su esposo— que aquello representaba o podía representar la ciudad de Sión, «¡donde no hay muerte ni llanto, ni clamor ni angustia, ni dolor ni culpa; a donde es saciado el hambriento, refrigerado el sediento, y se cumple todo deseo; la ciudad santa de Jerusalén, que es como un vidrio purísimo, cuyos fundamentos están adornados de piedras preciosas, que no necesita luz, porque la claridad de Dios la ilumina y su lucerna es el Cordero!»; y Mencía, espíritu apacible y cristalino, cuando esto escuchaba de los labios del religioso, sentía, según expresó a Lope, suaves transportes de piedad y algo como un íntimo deseo de entrar con su amado a esa custodia celeste, a ese tabernáculo ideal, a esa ciudad divina que estaría asentada sobre nubes, como Toledo sobre sus rocas, y cuyo interior debía asemejarse al de la Capilla de los Reyes de la Catedral, que era la obra religiosa de más magnificencia que ella había contemplado.

Faltaban por ajustar algunos topacios y amatistas, y por cincelar una torrecilla de oro.

Lope, con una pericia de la cual minuto a minuto iba sorprendiéndose menos, púsose a la obra, en tanto que Mencía bordaba en su gran bastidor con manos ágiles de reina antigua.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker