Poesia y prosa
Poesia y prosa —Y habrá que decir también en su abono —exclamó Gaetano—, en primer lugar, que ama y admira a Tiziano Vecelli, el más grande de los pintores; en segundo lugar, que ha encomendado muchos cuadros al Greco, el más ilustre de los maestros que hay ahora en España, y en tercero, que ha protegido el estilo del Cinquecento, ese estilo frÃo, adusto, pero noble y majestuoso por sus proporciones, creado por Juan de Herrera, y que con mucho acierto sustituye a la prodigalidad de detalles ornamentales del Renacimiento español, y, sobre todo, a ese plateresco de Egas, Badajoz y Vallejo, que no me seduce, por cierto.
—Por todas estas cosas y por otras muchas —dijo Lope, a manera de conclusión—, quisiera ver al rey Don Felipe II.
—¡Y vive Cristo que, o poco he de valer yo en el ánimo de mi maestro Theotokopulos, o esta misma tarde, a las tres, iréis con nosotros al Alcázar!
—¿Me lo prometéis?
—Os lo prometo. Antes de las dos vendré a buscaros.
Y dicho esto, Gaetano se despidió graciosamente, y alegre y ágil bajó los escalones de dos en dos.