Poesia y prosa
Poesia y prosa Un sueño
El Rey Don Felipe

El Greco y sus dos acompañantes vieron abrirse por fin una mampara, y fueron introducidos, de la antecámara donde esperaban hacía algunos minutos, y en la que había varios lujosos guardias de la Borgoñona y la Alemana, con algunos monteros de Espinosa, a una espaciosa cuadra tapizada toda ella de maravillosos tapices de
Flandes, y en la cual estaba el rey, de pie, al lado de ancha mesa que ostentaba gran cubierta de terciopelo con flecos y motas de oro, de las que por aquel tiempo se tejían y bordaban en Nápoles, y sobre la cual se veían muchos papeles en legajos o sueltos, un bello trozo de ónix verde de la Puebla de los Ángeles, semejante a los que se empleaban en algunas ornamentaciones de la iglesia de El Escorial, y un gran Cristo de marfil.
Detrás del rey había un sillón, en cuyo respaldo, entre rojos arabescos, se destacaba el águila imperial.