Cuando te encuentre
Cuando te encuentre El amanecer llegaba tÃmido, sus colores apenas empujando la oscuridad que aún cubrÃa Hampton. Beth estaba en el porche de su casa, sentada con las manos entrelazadas sobre sus rodillas. En su mente, la imagen de Logan y su fotografÃa seguÃan girando como un remolino implacable. HabÃan pasado dÃas desde que lo habÃa echado de su vida, y aun asÃ, la confusión y el dolor se aferraban a ella como sombras.
—¿Cómo pudo? —murmuró para sà misma, mirando el horizonte, como si el viento pudiera responderle.
La puerta se abrió detrás de ella, y Nana salió, su rostro marcado por la sabidurÃa y las arrugas que venÃan con una vida larga y llena de desafÃos. —Sigue pensando en él, ¿verdad? —preguntó, sentándose a su lado.
Beth suspiró, sin encontrar palabras. Nana continuó: —El hombre tiene fallas, como todos nosotros. Pero lo que hizo en esa tormenta… Beth, nadie arriesga su vida de esa manera por algo falso.
Las palabras de su abuela eran una mezcla de consuelo y confrontación, y aunque Beth no lo admitiera, empezaron a calar en su interior.
