Cuando te encuentre
Cuando te encuentre Hampton era un rincón de Carolina del Norte donde el tiempo parecÃa moverse más lento. Las casas se alineaban con porches amplios, sus escalones desgastados por décadas de conversaciones susurradas al atardecer. El aire olÃa a magnolias y pasto recién cortado, un contraste casi irreal para alguien como Logan, acostumbrado al caos y la aspereza del desierto. Caminaba con Zeus a su lado, el sonido rÃtmico de sus botas mezclándose con el crujido de la grava bajo sus pies.
La encontró en el refugio de animales, el sol proyectando sombras largas mientras trabajaba en silencio. Beth Green, con su cabello recogido descuidadamente y una mirada que podÃa atravesar corazas, se inclinaba sobre un cachorro herido. Logan se detuvo, observándola desde la distancia. HabÃa algo en ella que coincidÃa perfectamente con la foto que llevaba en su bolsillo, como si ese momento estuviera predestinado.
—¿Puedo ayudarte? —Beth levantó la vista, su voz firme pero amable.
Logan carraspeó, incómodo. —Escuché que necesitan ayuda con los perros. Soy bueno con ellos —señaló a Zeus, que estaba sentado obedientemente a su lado.
