Así habló Zaratustra
Así habló Zaratustra Yo amo el bosque. En las ciudades se vive mal; hay en ellas demasiados lascivos.
¿No es mejor caer en las manos de un asesino que en los sueños de una mujer lasciva?
Y contempladme esos hombres: sus ojos lo dicen – no conocen nada mejor en la tierra que yacer con una mujer.
Fango hay en el fondo de su alma; ¡y ay si su fango tiene además espíritu!
¡Si al menos fueran perfectos en cuanto animales! Mas del animal forma parte la inocencia.
¿Os aconsejo yo matar vuestros sentidos? Yo os aconsejo la inocencia de los sentidos.
¿Os aconsejo yo la castidad? La castidad es en algunos una virtud, pero en muchos es casi un vicio.
Éstos son sin duda continentes: mas la perra Sensualidad mira con envidia desde todo lo que hacen.
Incluso hasta las alturas de su virtud y hasta la frialdad del espíritu los sigue ese bicho con su insatisfacción.
¡Y con qué buenos modales sabe mendigar la perra Sensualidad un pedazo de espíritu cuando se le deniega un pedazo de carne!
¿Vosotros amáis las tragedias y todo lo que destroza el corazón? Mas yo desconfío de vuestra perra.
