Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra ¿A qué distancia se encuentra ese algo «lejano»? ¡Qué me importa eso! Mas no por ello es para mà menos firme –, con ambos pies estoy yo seguro sobre ese fundamento,
– sobre un fundamento eterno, sobre una dura roca primitiva[445], sobre estas montañas primitivas, las más elevadas y duras de todas, a las que acuden todos los vientos como a una divisoria meteorológica, preguntando por el ¿dónde? y por el ¿de dónde? y por el ¿hacia dónde?
¡RÃe aquÃ, rÃe, luminosa y saludable maldad mÃa! ¡Desde las altas montañas arroja hacia abajo tu centelleante risotada burlona! ¡Pesca para mà con tu centelleo los más hermosos peces humanos!
Y lo que en todos los mares a mà me pertenece, mi en-mà y para-mÃ[446] en todas las cosas, – péscame eso y sácalo fuera, sube eso hasta mÃ: eso es lo que aguardo yo, el más maligno de todos los pescadores.
¡Lejos, lejos, anzuelo mÃo! ¡Dentro, hacia abajo, cebo de mi felicidad! ¡Deja caer gota a gota tu más dulce rocÃo, miel de mi corazón! ¡Muerde, anzuelo mÃo, en el vientre de toda negra tribulación!
¡Lejos, lejos, ojos mÃos! ¡Oh, cuántos mares a mi alrededor, cuántos futuros humanos que alborean! Y por encima de mà – ¡qué calma rosada! ¡Qué silencio despejado de nubes!